jueves, 2 de junio de 2011
martes, 31 de mayo de 2011
LA CULTURA

Conjunto de valores percepciones, deseos y comportamientos básicos que los miembros de la sociedad aprenden de la familia y otras instituciones, puesto que se puede decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano.
ORIGEN
La palabra cultura (del tema cultus, perteneciente al verbo latino colo, colere, cultum que es igual a cultivar) significa etimológicamente cultivo, en sus primeras significados, cultura se designaba el cultivo de los campos.
El cultivo fue el principio de la modalidad cultural. En esta acepción se conserva aún en el lenguaje cotidiano, cuando se identifica cultura con sensibilidad. Una persona «culta» es aquella que posee extensos conocimientos en los más variados «campos» del saber.
El término cultura proviene del latín cultus que a su vez deriva de la voz colere que significa cuidado del campo o del ganado. Hacia el siglo XIII, el término se empleaba para designar una parcela cultivada, tres siglos más tarde había cambiado su sentido como estado de una cosa, al de la acción: el cultivo de la tierra o el cuidado del ganado, por la mitad del siglo XVI, el término adquiere una connotación metafórica, como el cultivo de cualquier facultad.
El Siglo de las Luces (siglo XVIII) es la época en que el sentido figurado del término como "cultivo del espíritu" se impone en amplios campos académicos; al paso del tiempo, como cultura se entenderá la formación de la mente. Es decir, se convierte nuevamente en una palabra que designa un estado, aunque en esta ocasión es el estado de la mente humana, y no el estado de las parcelas.
Desde el siglo XVIII, el romanticismo impuso una diferencia entre civilización y cultura. El primer término se reservaba para nombrar el desarrollo económico y tecnológico, lo material; el segundo para referirse a lo "espiritual", es decir, el "cultivo" de las facultades intelectuales, el uso de la palabra "Cultura" cabía, entonces, todo lo que tuviera que ver con la filosofía, la ciencia, el arte, la religión, se entendía la cualidad de "culto" no tanto como un rasgo social sino como individual.
Civilización, esta palabra aparece por primera vez en la lengua francesa del siglo XVIII, y con ella se significaba la refinación de las costumbres. Civilización es un término relacionado con la idea de progreso; como la cultura, también es un proceso universal que incluye a todos los pueblos, incluso a los más atrasados en la línea de la evolución social. Immanuel Kant apuntaba que "nos cultivamos por medio del arte y de la ciencia, nos civilizamos al obtener buenos modales y refinamientos sociales".
Durante el siglo XIX, en Alemania el término cultura evoluciona bajo la influencia del nacionalismo.1 Mientras tanto, en Francia, el concepto se amplió para incluir no sólo el desarrollo intelectual del individuo, sino el de la humanidad en su conjunto.
¿QUÉ ES LA CULTURA?
El concepto de cultura es importante para aquellas disciplinas que estudian las sociedades, como los la antropología y la sociología.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura dice: “La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.” (UNESCO, 1982: Declaración de México)
Es un conjunto de todas las formas de vida, expresiones y costumbres de cada sociedad según sus creencias donde se encuentran unas clases de reglas que han ser cumplidas; por otro lado podemos decir que la cultura son todas la habilidades que goza el ser humano.
La cultura es el mundo propio del hombre, en oposición al mundo natural, que existiría igualmente aun sin el hombre. La palabra cultura, no es solamente el proceso de la actividad humana, que Francisco Bacón llama metafóricamente la “geórgica del ánimo”; es también el producto de tal actividad, de tal formación, en pocas palabras es el conjunto de maneras de pensar y de vivir, cultivadas, que suelen llamarse con el nombre de civilización.
Cultura es un nombre adecuado para aplicarse, a todas las realizaciones características de los grupos humanos. En él están comprendidos tanto el lenguaje, la industria, el arte, la ciencia, el derecho, el gobierno, la moral, la religión, como los instrumentos materiales o artefactos en los que se materializan las realizaciones culturales y mediante los cuales proveen efecto práctico en los aspectos intelectuales de la cultura como lo son edificios, instrumentos, máquinas, objetos de arte, medios para la comunicación, entre otros.
En la Grecia antigua, el término correspondiente a cultura era paideya que quiere decir “crianza de un niño, instrucción, educación perfecta” y en Roma de Cicerón y de Varrón, se usaba la palabra humanitas que es “naturaleza humana, dignidad humana, educación refinada”
Las buenas artes eran la poesía las cuales se reconocía un valor esencial para la formación del hombre verdadero, del hombre en su genuina y perfecta naturaleza, o sea, del hombre concebido como pura mente, como puro espíritu.
Tomás fundaba la distinción entre artes liberales y artes manuales o serviles en que las primeras están dirigidas al ejercicio de la razón y las segundas a los trabajos del cuerpo, que en cierto modo son serviles, porque el cuerpo está sometido al alma y el hombre es libre según el alma. Para significar el arte manual o mecánico, en griego se empleaba la palabra banausía, que implicaba una valoración negativa de tal actividad como algo grosero y vulgar. Ya Herodoto observaba que tanto los griegos como los bárbaros consideran inferiores a los ciudadanos que aprenden un oficio y en cambio, si consideran como gente de bien a los que evitan los trabajos manuales y se dedican principalmente a la guerra.
La edad media modificó el concepto clásico de cultura, donde la cultura es la preparación del hombre para el cumplimiento de los deberes religiosos y la consecución de la vida ultra terrenal, en el latín hablado en Roma significaba inicialmente "cultivo de la tierra", y luego, por extensión metafóricamente, "cultivo de las especies Humanas"; puesto que evita la discriminación de pueblos como los nativos de América, fueron vistos por los europeos como "salvajes" por el solo hecho de tener "cultura" distinta.
La cultura es el conjunto total de las prácticas humanas, de modo que incluye las prácticas: económicas, políticas, científicas, jurídicas. Religiosas, discursivas, comunicativas, sociales en general.
DIFERENTES NOCIONES DE LA CULTURA
"La cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio, es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad."
Edward Taylor.
"La cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida en que se van afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las actividades humanas en la medida que se van determinadas por dichas costumbres"
Franz Boas (1930)
"Esta herencia social es el concepto clave de la antropología cultura, la otra rama del estudio comparativo del hombre. Normalmente se la denomina cultura en la moderna antropología y en las ciencias sociales. La cultura incluyo los artefactos, bienes, procedimientos técnicos, ideas, hábitos y valores heredados. La organización social no puede comprenderse verdaderamente excepto como una parte de la cultura"
B. Malinoswki (1931)
"La cultura es una sociedad consiste en todo aquello que conoce o cree con el fin de operar de una manera aceptable sobre sus miembros. La cultura no es un fenómeno material: no consiste en cosas, gente, conductas o emociones. Es más bien una organización de todo eso. Es la forma de las cosas que la gente tiene es su mente, sus modelos de percibirlas, de relacionarlas o de interpretarlas."
W.H.Goodenough (1957)
"La cultura se comprende mejor no como complejos de esquemas concretos de conducta –costumbres, usanzas, tradiciones, conjuntos de hábitos- planes, recetas, fórmulas, reglas, instrucciones (lo que los ingenieros de computación llaman ‘programas’)- que gobiernan la conducta"
Clifford Geertz (1966)
"La cultura alude al cuerpo de tradiciones sociales adquirida que aparecen de forma rudimentaria entre los mamíferos, especialmente entre los primates. Cuando los antropólogos hablan de una cultura humana normalmente se refieren al estilo de vida total, socialmente adquirido, de un grupo de personas, que incluye los modos pautados y recurrentes de pensar, sentir y actuar."
M. Harris (1981)
"Cultura se refiere a los valores que comparten los miembros de un grupo dado, a las normas que pactan y a los bienes materiales que producen. Los valores son ideales abstractos, mientras que las normas son principios definidos o reglas que las personas deben cumplir".
Anthony Giddens (1989)
DIFERENTES NOCIONES DE LA CULTURA
"La cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio, es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad."
Edward Taylor.
"La cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida en que se van afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las actividades humanas en la medida que se van determinadas por dichas costumbres"
Franz Boas (1930)
"Esta herencia social es el concepto clave de la antropología cultura, la otra rama del estudio comparativo del hombre. Normalmente se la denomina cultura en la moderna antropología y en las ciencias sociales. La cultura incluyo los artefactos, bienes, procedimientos técnicos, ideas, hábitos y valores heredados. La organización social no puede comprenderse verdaderamente excepto como una parte de la cultura"
B. Malinoswki (1931)
"La cultura es una sociedad consiste en todo aquello que conoce o cree con el fin de operar de una manera aceptable sobre sus miembros. La cultura no es un fenómeno material: no consiste en cosas, gente, conductas o emociones. Es más bien una organización de todo eso. Es la forma de las cosas que la gente tiene es su mente, sus modelos de percibirlas, de relacionarlas o de interpretarlas."
W.H.Goodenough (1957)
"La cultura se comprende mejor no como complejos de esquemas concretos de conducta –costumbres, usanzas, tradiciones, conjuntos de hábitos- planes, recetas, fórmulas, reglas, instrucciones (lo que los ingenieros de computación llaman ‘programas’)- que gobiernan la conducta"
Clifford Geertz (1966)
"La cultura alude al cuerpo de tradiciones sociales adquirida que aparecen de forma rudimentaria entre los mamíferos, especialmente entre los primates. Cuando los antropólogos hablan de una cultura humana normalmente se refieren al estilo de vida total, socialmente adquirido, de un grupo de personas, que incluye los modos pautados y recurrentes de pensar, sentir y actuar."
M. Harris (1981)
"Cultura se refiere a los valores que comparten los miembros de un grupo dado, a las normas que pactan y a los bienes materiales que producen. Los valores son ideales abstractos, mientras que las normas son principios definidos o reglas que las personas deben cumplir".
Anthony Giddens (1989)
DEFINICIONES DE CULTURA EN LAS DISCIPLINAS SOCIALES
Las primeras acepciones de cultura fueron construidas a finales del siglo XIX. Por esta época, la sociología y la antropología eran disciplinas relativamente nuevas, y la pauta en el debate sobre el tema que aquí nos ocupa la llevaba la filosofía. Émile Durkheim decía que la ciencia de la sociedad debía abordar problemas relacionados con la estructura social.
Carlos Marx dejó de lado a la cultura, ello se ve impugnado por las mismas obras del autor, sosteniendo que las relaciones sociales de producción como la organización que adoptan los seres humanos para el trabajo y la distribución social de sus frutos, constituyen la base de la superestructura jurídico política e ideológica, pero en ningún caso un aspecto secundario de la sociedad.
El concepto de cultura generalmente es relacionado con la antropología. Una de las ramas más importantes de esta disciplina social se encarga precisamente del estudio comparativo de la cultura. Según R. Firth, cultura y sociedad pueden ser consideradas como dos caras diferentes de un único fenómeno.
DEFINICIÓN DE LOS CULTURALISTAS
La propuesta teórica de Taylor fue retomada y reelaborada posteriormente, tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos. En Estados Unidos, la antropología evolucionaba hacia un enfoque relativista, el cual era representado por Franz Boas, esta posición constituía un rompimiento con las ideas anteriores sobre la evolución cultural, en especial las propuestas por los autores británicos y el estadounidense Lewis Henry Morgan, que comparaba el salvajismo con la "infancia de la especie humana", y la civilización, con la madurez.
El núcleo de la propuesta radica en su inclinación a considerar la cultura como un fenómeno plural.
DEFINICIONES SIMBÓLICAS
Los orígenes de las concepciones simbólicas de cultura se remontan a Leslie White, antropólogo estadounidense formado en la tradición culturalista de Boas. A pesar de que en su libro La ciencia de la cultura afirma en un principio, que las cosas y los sucesos que dependen del ejercicio de una habilidad mental, exclusiva de la especie humana.
DEFINICIÓN ESTRUCTURALISTA
Según la teoría estructuralista, la mente humana clasifica todos los fenómenos del mundo, estableciendo conjuntos clasificatorios a los que se adhieren cargas semánticas se convierten en símbolos. Lo que cambia son las atribuciones de cada grupo: en algunas culturas, como la occidental, la mujer se encarga de criar a los niños; en otras, esta tarea corresponde a los hombres.
Lévi-Strauss apunta que todos los símbolos y signos de que está hecha la cultura son productos de la misma capacidad simbólica que poseen todas las mentes humanas. Esta capacidad, básicamente consiste en la clasificación de las cosas del mundo en grupos; por ejemplo, mientras en la cultura occidental, el rojo es el color del amor, en Mesoamérica es el de la muerte.
Según la propuesta estructuralista, las culturas de los pueblos "primitivos" y "civilizados" están hechas de la misma materia y, por tanto, los sistemas del conocimiento del mundo exterior dominantes en cada uno magia en los primeros, ciencia en los segundos no son radicalmente diferentes.
DEFINICIONES MARXISTAS
Según la propuesta teórica de Marx, el dominio de lo cultural constituido sobre todo por la ideología, es un reflejo de las relaciones sociales de producción, es decir, de la organización que adoptan los seres humanos frente a la actividad económica. La aportación del marxismo en el análisis de la cultura es que ésta es entendida como el producto de las relaciones de producción, como un fenómeno que no está desligado del modo de producción de una sociedad.
DEFINICIONES DE LESLIE A. WHITE Y JULIAN STEWARD
Steward como White concuerdan en que la cultura es sólo uno de los ámbitos de la vida social. Para White la cultura está determinada por la forma en la que el grupo humano aprovecha su entorno.
Steward, por su parte, retomaba de Kroeber la concepción de la cultura como un hecho que se encontraba por encima y fuera de la naturaleza. Sin embargo, Steward sostenía que había un diálogo entre ambos dominios.
Steward planteaba que la cultura sigue un proceso de evolución donde no todas las culturas pasan de un estado salvaje a la barbarie, y de ahí a la civilización.
ELEMENTOS DE LA CULTURA
La cultura forma todo lo que implica transformación y seguir un modelo de vida.
Ø Concretos o materiales: Fiestas, alimentos, ropa (moda), arte plasmado, construcciones arquitectónicas, instrumentos de trabajo (herramientas), monumentos representativos históricos.
Ø Simbólicos o espirituales: Creencias (filosofía, espiritualidad/religión), valores (criterio de juicio moral y/o ética), actos humanitarios, normas y sanciones (jurídicas, morales, convencionalismos sociales), organización social y sistemas políticos, símbolos (representaciones de creencias y valores), arte (apreciación), lenguaje (un sistema de comunicación simbólica), tecnología y ciencia.
Ø Rasgos culturales: Porción más pequeña y significativa de la cultura, que da el perfil de una sociedad. Todos los rasgos se transmiten siempre al interior del grupo y cobran fuerza para luego ser exteriorizados.
Ø Complejos culturales: Contienen en si los rasgos culturales en la sociedad.
TEORIAS SOBRE LA CULTURA
Antropología social y cultural: Son las ramas de la antropología que estudian la sociedad y la cultura. También se usa el término socio antropología. El término antropología social es más usado en el entorno académico europeo y latinoamericano, mientras que antropología cultural lo es más en el estadounidense.
Cualquiera de esas denominaciones se define como especialidades de la antropología general, y basan su estudio en el conocimiento del hombre por medio de sus costumbres, relaciones parentales, estructuras políticas, económicas, urbanismo, medios de alimentación, salubridad, mitos, creencias y relaciones de los grupos humanos con el ecosistema.
Uno de los temas principales de la antropología cultural es la relación entre los rasgos universales de la naturaleza humana y la forma en que se plasma en culturas distintas.
Antropología cultural y etnología: El estudio de la etnología se originó en el siglo XIX, historiadores buscaron por primera vez proporcionar una interpretación sistemática de los mitos, tradiciones y costumbres de los pueblos extra europeos recopiladas por exploradores y misioneros; los teóricos de esta primera generación entre ellos James Frazer y Edward Burnett Taylor se ocuparon del problema de la difusión de los elementos culturales, de los métodos de transmisión del contenido cultural y de la elaboración de soluciones alternativas a problemas tecnológicos comunes
La etnología estudia sistemáticamente y busca establecer relaciones comparativas entre las características de los diferentes pueblos humanos.
Materialismo cultural: El creador de esta escuela fue el antropólogo estadounidense Marvin Harris para quien los comportamientos de la humanidad podían ser interpretados con base en razones prácticas. Postula que las condiciones materiales suelen ser el principal factor promotor de los cambios sociológicos y culturales observados así como un fuerte determinante de los patrones culturales y organización de una determinada cultura o sociedad. El materialismo cultural analiza la evolución y configuración de las sociedades a partir de sus condiciones materiales. Para ello, se establece una división triple entre clases de conceptos que atiende a su relación causal.
Etnocentrismo: El etnocentrismo es la actitud o punto de vista por el que se analiza el mundo de acuerdo con los parámetros de la cultura propia. El etnocentrismo suele implicar la creencia de que el grupo étnico propio es el más importante, o que algunos o todos los aspectos de la cultura propia sean superiores a los de otras culturas. Antropólogos como Franz Boas y Bronisław Malinowski plantean que todas las ciencias deben trascender el etnocentrismo propio del científico como individuo.
Comunicación intercultural: La comunicación intercultural es una disciplina que tiene como objetivo estudiar la forma en que la gente de diferentes orígenes culturales se comunica entre sí. Se encarga también de producir algunos lineamientos que permitan esta comunicación intercultural, estas teorías han sido aplicadas a una variedad de diferentes teorías comunicativas y postulados, notablemente en las áreas de negocios y administración.
Asimilación cultural: Asimilación cultural es la manera como se señala al proceso de integración de un grupo etno cultural tal como los inmigrantes, grupos étnicos minoritarios y otros dentro de lo que se tiene establecido como lo común a una comunidad mayor o dominante dicho proceso.
En este proceso, el grupo que es absorbido y pierde por lo general su originalidad de manera parcial o total como sus maneras de hablar, su dialecto, sus peculiaridades en el habla, sus modos de ser y otros elementos de su identidad cultural cuando entra en contacto con la sociedad o cultura dominante. La asimilación puede ser voluntaria como es el caso por lo general de los inmigrantes o puede ser forzada como puede ser el caso de muchas etnias minoritarias dentro de un estado determinado en procesos de colonización. Procesos de asimilación cultural se han presentado durante toda la historia de la humanidad la conquista de las Américas por parte de las potencias europeas de los siglos XV al XIX creó la mayoría de las naciones americanas de la actualidad.
La difusión cultural: Es la extensión de los valores culturales de una colectividad, denominada emisora, a otra que asimila los usos y costumbres extranjeros llamada receptora, siendo la difusión cultural una parte esencial del proceso de aculturación, donde se manifiestan los símbolos del sistema cultural como un paradigma del sistema social, que mantiene las pautas por la socialización.
MULTICULTURALISMO
“Multiculturalismo” es la coexistencia de diversas culturas, en donde “cultura” incluye grupos raciales, religiosos o culturales, manifestándose en comportamientos acostumbrados, supuestos y valores culturales, patrones de pensamiento y estilos de comunicación. Puede, asimismo, designar diferentes políticas voluntaristas:
Ø Antidiscriminatorias: Que tienden a asegurar un estatuto social igual a los miembros de diversas culturas.
Ø Identitarias: Que tienden a favorecer la expresión de las particularidades de diversas culturas.
Ø Comunitarias: Que permiten la existencia de estatutos (legales, administrativos) específicos para los miembros de tal o cual comunidad cultural.
Con el adjetivo multicultural se suele aludir a la variedad que presentan las culturas en la sociedad humana para resolver las mismas necesidades individuales cuando todas ellas deberían poseer igualdad de posibilidades para desarrollarse social, económica y políticamente con armonía según sus tradiciones étnicas, religiosas e ideológicas. Un estado debería ser, pues, una comunidad multicultural.
Por otra parte, el multiculturalismo es también una teoría que busca comprender los fundamentos culturales de cada una de las naciones caracterizadas por su gran diversidad cultural.
Desde una visión general, el multiculturalismo es la coexistencia dentro de un Estado de grupos minoritarios que reclaman el reconocimiento de su identidad y el derecho a la diferencia.
Pluralismo cultural: Bajo esta amplia definición, e multiculturalismo abarca diferentes formas de pluralismo cultural. Esto quiere decir que dentro de cada país existen muchos grupos que han sido excluidos del núcleo mayoritario de la sociedad: mujeres, homosexuales, personas con discapacidad, pueblos indígenas, inmigrantes, entre otros.
Para WillKymlicka, estudioso del tema, es importante distinguir a estas minorías en función de cómo han sido incorporados a los Estados y de los objetivos de sus demandas.
En el caso de ciertos sectores sociales, como las mujeres y los homosexuales (donde la diversidad cultural se relaciona con el género y con las preferencias sexuales), su lucha se centra en terminar con la discriminación que existe tanto en las sociedades mayoritarias como dentro de las minorías nacionales.
Existen otros ejemplos en los que los conflictos entre mayorías y minorías se remiten a diferencias étnicas. WillKymlicka ha estudiado el multiculturalismo desde esta perspectiva. En ese sentido, para este autor la definición más atinada de este proceso es cuando dentro de un Estado coexisten pueblos con territorios, lenguas, culturas e historias específicas. Según su propuesta, se puede hablar de dos amplios modelos de diversidad cultural: minorías nacionales y grupos étnicos.
Las minorías nacionales son aquellas que antes de su incorporación a un Estado contaban con un territorio y gobierno propios. Se trata de comunidades históricas con identidad propia dentro de las fronteras de uno o más Estados. Un ejemplo es España, donde el pueblo catalán ha luchado desde hace tiempo por el respeto a su autonomía política y a sus derechos lingüísticos.
En ese sentido, estas minorías nacionales o naciones sin estado, como también han sido llamadas, tienen un deseo explícito para auto determinarse e insisten en ser reconocidas como actores políticos independientes con las capacidades necesarias para asegurar su supervivencia.
Y los grupos étnicos son el resultado de la inmigración. Estos sectores, a diferencia de las minorías nacionales, buscan generalmente integrarse a la sociedad de la que forman parte y ser aceptados como miembros con plenos derechos y responsabilidades. Su objetivo no es constituirse en una nación separada y autogobernada con un territorio propio, sino modificar las instituciones y leyes de la sociedad para hacerla más sensible a las diferencias culturales. Tal es el caso de los grupos de inmigrantes que desde todas las latitudes han llegado a los Estados Unidos (judíos, armenios, latinos, etcétera). Estos grupos se han esforzado por integrarse a la sociedad mayoritaria sin abandonar su identidad.
Más allá de las distinciones, tal vez lo más relevante sea aceptar que actualmente los países constituyen escenarios donde los grupos minoritarios expresan cada día con mayor ímpetu su derecho a la diferencia y la voluntad de hacerla respetar.
El derecho a la diferencia: La diversidad cultural es parte intrínseca de los Estados. Es decir, dentro de los países siempre han existido las diferencias étnicas. Sin embargo, la forma como se ha lidiado con éstas, a través del tiempo y del espacio, es lo que resulta relevante cuando se habla de multiculturalismo.
Lo que queda claro de las incesantes luchas por el derecho a la diferencia es la urgente necesidad de “hacer posible la convivencia intercultural respetando la diversidad”.
Si bien es cierto que las publicaciones y teorías acerca de este tema se han incrementado de forma exponencial en los últimos años, en la práctica todavía no es posible tener respuestas definitivas sobre cómo resolver los conflictos que enfrentan a las minorías y mayorías en distintos países del mundo.
En principio, es indudable que el único camino para acabar con estos conflictos es la vía pacífica, lo cual implica reivindicar los derechos de las minorías desde la óptica de la dignidad y el respeto. Igualmente importante es aceptar que vivimos en una sociedad multicultural, y que para sostenerla son necesarias dos estrategias: “aprender a ver nuestra realidad para, a partir de su reconocimiento, hallar en ella los recursos, las orientaciones y la inspiración que nos permiten definir y ocupar el sitio que nos corresponde como conjunto nacional de pueblos, culturas y civilizaciones diferentes” y, por otra parte, fortalecer los principios y espacios públicos compartidos que permiten la comunicación entre individuos y grupos social y culturalmente distintos, mismos que hacen posible vivir juntos con nuestras diferencias
DIVERSIDAD CULTURAL
La diversidad cultural es una fuerza motriz del desarrollo, no sólo en lo que respecta al crecimiento económico, sino como medio de tener una vida intelectual, afectiva, moral y espiritual más enriquecedora. Esta diversidad es un componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta del desarrollo sostenible, que la diversidad cultural es "patrimonio cultural de la humanidad”.
La diversidad cultural exclusivamente humana debe considerarse como parte de la biodiversidad. Al igual que la diversidad genética o de especies, representan "soluciones" a los problemas de la supervivencia en determinados ambientes. Además, al igual que otros aspectos de la biodiversidad, la diversidad cultural ayuda a las personas a adaptarse a la variación del entorno. La diversidad cultural se manifiesta por la diversidad del lenguaje, de las creencias religiosas, de las prácticas del manejo de la tierra, en el arte, en la música, en la estructura social, en la selección de los cultivos.
De acuerdo con el pensamiento popular deberían existir tantas culturas como lenguas, porque los agrupamientos lingüísticos no son claramente delimitables. Pero independientemente de eso, diferentes lenguas pueden ser portadoras de tradiciones culturales similares, por ejemplo, las regiones del sur de México, Guatemala, El Salvador y las zonas occidentales de Honduras y Nicaragua constituye un área de gran unidad cultural, a pesar de su muy considerable diversidad lingüística.
En América Latina, en contraste con los cientos de idiomas aborígenes, sólo se individualizan unas pocas áreas culturales realmente distintas: La zona andina, la cuenca del Amazonas, la región del Chaco, las grandes llanuras o Pampas, y los recolectores y pescadores de las zonas costeras del sur de Chile y Argentina. Prácticamente han desaparecido ya las culturas de las dos últimas regiones, aunque se mantienen los pueblos araucanos hablantes de algunas variedades de mapudungun en el sur de Chile y Argentina.
Para aprehender la diversidad cultural se debe seguir criterios distintos a los de la diversidad lingüística, esto es, es necesario plantear claramente qué se entiende por cultura. Es mucho más productivo ver a la cultura como una noción con varios niveles:
Cultura material: Se refiere a todos los objetos tangibles producidos para las actividades cotidianas y ceremoniales entre ellas las casas, instrumentos de trabajo, artesanía, vestidos tradicionales. Este aspecto de la cultura está condicionado en gran medida por el entorno geográfico y ambiental, ya que la cultura material manifiesta la adaptación al entorno natural.
Cultura como saber tradicional: Está muy relacionado con el anterior, ya que también representa la adaptación al medio ambiente regional, pero, a diferencia de la cultura material, la cultura como saber enfatiza los conocimientos tradicionales que permiten el aprovechamiento de los recursos naturales disponibles como lo son la herbolaria, tecnologías tradicionales, manejo de tipos de tierra, uso simultáneo de pisos ecológicos.
Cultura como instituciones y organización social: Este aspecto de la cultura no depende del entorno natural, y se refiere a las instituciones sociales que rigen la vida colectiva como el sistemas de parentesco, tenencia de la tierra, control de los recursos naturales, mecanismos para impartir justicia, elección de líderes o autoridades, tipos de jerarquía y prescripciones de ascenso en las mismas.
Cultura como visión del mundo: Este aspecto atiende a los principios básicos podría decirse que filosóficos que dan sentido a las creencias, saberes y valores de una comunidad. Por ejemplo, los valores éticos individuales con la comunidad y la relación de ésta con los mundos natural y sobrenatural. Es el universo de los mitos que explican y ordenan el cosmos en su sentido etimológico, es decir, como universo ordenado, lo opuesto a caos o espacio y materia amorfos.
Cultura como prácticas comunicativas: Este es quizás el aspecto más recientemente formulado de la cultura. La considera desde una perspectiva inter racional y comunicativa, es decir, como una praxis y no como un sistema. Desde este punto de vista la cultura estaría constituida por prácticas comunicativas que nos permiten entender la producción y transacción de significados en la interacción social y culturalmente situada.
LA CULTURA MODERNA Y LA CULTURA POS MODERNA
LA CULTURA MODERNA
La modernidad hizo que el ser humano se creyera autónomo e independiente rompiendo los mitos para entender los misterios de la naturaleza. Se confiaba en que la ciencia solucionaba todos los problemas del hombre y acabaría con la ignorancia y servidumbre de los pueblos.
El hombre moderno tiene fe en conceptos como la libertad, la ciencia, el progreso y la historia, porque en definitiva, tiene fe en el propio ser humano.
La revolución Francesa reclama la libertad para los individuos, el marxismo reclama la libertad para los obreros y por último el feminismo reclama para la mujer.
El espíritu que caracteriza al siglo XVIII es el de la libertad. Es el deseo de libertad el que empuja al hombre moderno a su madurez, abandonando los tutores de la humanidad para pensar por sí sola, sin más ayuda que la propia razón.
Lutero y los reformadores harán que la fe religiosa se vuelva más reflexiva. El creyente es libre ahora para leer la Escritura revelada y mantener su propia interpretación del texto frente a la antigua autoridad de la tradición y del magisterio eclesial. Los conceptos morales durante la Edad Moderna se fundamentarán también sobre la libertad subjetiva de los individuos. Cada persona tendrá derecho a considerar libremente su modo de actuar, sin intervenir injustamente en el de los demás. La ética basada en el mandamiento divino y contenido en la Biblia perderá credibilidad para cedérsela a la voluntad de ese ser que se considera, así mismo, como medida de todo.
Fe en la ciencia: Durante los siglos XVI y XVII los estudios sobre física y astronomía, en Europa provocaron la llamada Revolución científica.
La teología será destronada de su pedestal medieval, dejará de ser la reina de las ciencias y la única autoridad competente. En adelante el estudio científico será una buena forma de adquirir conocimiento verdadero. El ser humano a dejado de ser un simple espectador para transformarse en un activo operador. Los misterios naturales pueden ser desvelados por el hombre con paciencia y método. Esto no significa que en el nacimiento de la Revolución científica, exista una rivalidad entre fe cristiana y razón. Más bien todo lo contrario está glorificando la sabiduría del Dios creador. El estudio de la naturaleza era complementario al estudio de la Biblia. De modo que la fe cristiana influye decisivamente en el nacimiento de la Revolución científica. La investigación del mundo natural no surge como simple curiosidad humana sino como una auténtica obligación religiosa. Si Dios había creado la naturaleza y al ser humano formando parte de ella, era del todo lógico que el estudio de la misma, por parte del hombre, fuese de su divino agrado.
El método de la nueva ciencia se basaría en la inducción y el experimento. Cada uno de ellos propuesto y defendido por dos grandes pensadores: Bacón y Galileo.
Francis Bacón era una persona profundamente religiosa. Estaba convencido de que la ciencia debía devolver al ser humano al paraíso perdido. Si por culpa del pecado original la primera pareja fue expulsada del Edén, perdiendo con ello el control de la naturaleza, gracias al humilde trabajo científico el hombre podría de nuevo recuperar ese dominio. Esa concepción teológica de la labor científica influiría decisivamente en muchos otros investigadores de su época.
Galileo al afirmar que la tierra giraba alrededor del sol, enfrento la teoría geocéntrica de Aristóteles que era la que defendía la iglesia católica razón por la cual fue juzgado por la inquisición y se le obliga a abjurar de su creencia por ser ésta contraria a lo que se suponía que decía la Biblia.
La revolución científica nos plantea una cuestión casi inevitable. ¿Por qué había tantos creyentes? ¿Tuvo algo que ver la reforma protestante?
No hay que caer en el error de pensar que la ciencia europea progreso exclusivamente gracias a la reforma. Hubo seguramente muchos otros factores sociales, políticos y económicos que también influyeron.
Las enseñanzas bíblicas, que los reformadores esparcieron por el norte y centro de Europa, fomentaron la responsabilidad individual frente al trabajo, el deber de utilizar las facultades personales y la convicción de que el estudio de la naturaleza glorificaba al creador. Tres fundamentos positivos para sustentar cualquier empresa revolucionaria.
El creciente prestigio que fue adquiriendo la ciencia, durante los siglos XVIII, XIX y principios del XX, originó un descredito de las cuestiones metafísicas. Si solo lo comparable era verdadero ¿Qué podía pensarse acerca de Dios?
El cientifismo positivista venía a decir que “solo lo científico es lo racional, pues solo la ciencia produce verdad; toda realidad es afín de cuentas, realidad física”. Pero ¿es esto cierto?, ¿es verdad que solo hay realidad física? Prestigiosos científicos de nuestros días responden a esta pregunta con un rotundo “no”.
De lo que si podemos estar seguros es de que ciertas realidades, precisamente las que dan sentido a la vida humana, no pueden ser explicadas por el método científico. Los argumentos científicos siguen sustentándose, muchas veces, sobre los pilares de la creencia individual. Hoy como ayer detrás de las razones se encuentran las convicciones.
Fe en el progreso: Los adelantos científicos despertaron durante la modernidad la fe en el progreso. Se tenía la seguridad de que la humanidad estaba casi predestinada al progreso, de que era inevitable que así sucediera. La idea del progreso se convirtió en un artículo de fe para la humanidad.
Era evidente que el conocimiento sobre el mundo natural proporcionaba al hombre más poder y este poder constituyo un abono que hizo prosperar esta fe ciega en el progreso indefinido de la humanidad.
Fe en la historia: En el modernismo el pasado sigue siendo importante pero es superado por el presente y, sobretodo, por el futuro. En ningún otro momento de la historia el ser humano ha atenido tantas ansias de autorrealización como en la modernidad. Se concibe que lo que cada persona puede llegar a ser no viene condicionado por su pasado, ni por su origen genético, étnico o social; sino por la voluntad, el esfuerzo y el autor superación personal.
Por eso espera más del futuro que del pasado. Es la confianza en que el progreso científico y filosófico de la humanidad dará sentido a su historia. El futuro es primordial porque el hombre es un proyecto inacabado. El porvenir es fundamental porque permite la autorrealización personal.
Se produce un alejamiento de la religiosidad. El hombre cree que puede caminar sin necesidad de creencias religiosas. La modernidad aleja a Dios cambiando lo por un abstracto ideal de libertad.
Fe en el ser humano: La modernidad se caracteriza por su confianza en el ser humano y en las metas que este pueda llegar a conseguir si se le educa adecuadamente en el respeto a la igualdad de todos los hombres. Es un inmenso acto de fe en el hombre.
Fe en Dios: No se puede pasar por alto la influencia que la Reforma protestante va a tener en las ideas religiosas de la modernidad. Gracias a Lutero se creara una nueva en el corazón de la vieja Europa y se romperá con la antigua teología medieval. La Reforma propone volver a los orígenes del cristianismo y se refiere a las Escrituras como la única norma que debe estar al alcance de todo el mundo. El hombre es justificado ante Dios por la “sola fe”. No hay más que un mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo. Ningún sacerdote humano puede atribuirse tal función.
La cultura postmoderna: La humanidad ha asistido durante los últimos cincuenta años a la pérdida paulatina de todo tipo de fe. La modernidad como fenómeno social mayoritario dejó de motivar al mundo.
La ciencia gestada en la época moderna ha beneficiado al mundo pero también le trajo desgracias como el holocausto judío hasta las tragedias de la segunda guerra mundial de Hiroshima y Nagasaki.
El mundo a pesar de su obstinada persecución del bienestar, está siendo corroído desde dentro por la carcoma del sinsentido y del aburrimiento. Se vive hoy en un vagabundeo incierto de tendencias y costumbres. No se tienen las ideas claras acerca del rumbo a seguir. Los grandes ideales se han perdido pero a nadie parece importarle.
Muerte de los ideales: El individuo postmoderno, quizá por culpa de la avalancha informativa que debe soportar diariamente, sea transformado en un vagabundo de las ideas. No suele aferrarse sinceramente a nada. Carece de certezas absolutas. No parece sorprenderse por casi nada y, desde luego nada le quita el sueño. Hasta la filosofía ha abandonado las grandes cuestiones para seguir el camino del pensamiento débil. Estamos en tiempos de “terminador cibernéticos” y “vagabundos sin techo”. Es la época de los contrastes y de la realidad.
Estamos asistiendo, en la sociedad al desprestigio de las instituciones políticas. Se dice que la democracia está enferma y que la apatía es su virus transmisor. Cada vez existe mayor distancia entre el ciudadano que vota y la organización o partido votado.
Al perder los ideales se ha perdido también la con fianza en un futuro mejor y esto puede resultar trágicamente peligroso porque una democracia sin ilusiones puede abrir la puerta a cualquier fenómeno totalitario, incluso a través de los caminos aparentemente más democráticos.
El estado de pasividad característica del ser humano contemporáneo se procura camuflar con el disfraz incesante del activismo. Se viaja velozmente a todas partes. Pero en realidad se trata de una rapidez sin sentido. Es un movimiento que produce inmovilidad. Es un oscilar vertiginoso en torno al vacío. El postmodernismo manifiesta una avidez casi insaciable de velocidad, de espacio y de tiempo; pero paradójicamente, este consumo acelerado no se traduce en un enriquecimiento de su persona. No llega a producir una verdadera experiencia que podría transformar y mejorar al ser humano.
Auge del sentimiento: Si la modernidad se caracterizó por su reverencia ante la poderosa razón, la postmodernidad gritará todo lo contrario. ¡Muera la razón, viva el sentimiento!. El individuo contemporáneo, se ha convertido en sentimental que valora las emociones personales por encima de la razón.
Kundera resalta lo que denomina el nacimiento del Homo sentimentales y afirma que “el Homus sentimentales no puede ser definido como un hombre que siente sino como un hombre que ha hecho un valor del sentimiento”. Esto es precisamente lo que ocurre hoy. El sentimiento se ha revalorizado y la razón devaluado.
Crisis de la ética: Asistimos en nuestro tiempo, a lo que se ha llamado “muerte de la ética”. Esta época postmoderna, con la ausencia de reglas la ha matado. La filosofía del “todo vale” ha acabado con ella. Ahora la estética sustituirá a la ética y la belleza hará lo propio con la moral. Hoy el principio ético que goza de mayor aceptación es el de “vale lo que me agrada, no me vale lo que no me agrada” y “siempre puedo hacer lo que quiera”. Esta manera de pensar cala en el hombre postmoderno.
Es la negación rotunda de toda ley, norma o doctrina que atenta contra la felicidad personal. Pero ¿y si la moral protesta? Pues sencillamente, se cierran los ojos para no verla. Lo que determina la moralidad son las preferencias y los sentimientos del Yo. Las acciones están bien, o están mal, en función de la felicidad o el placer que producen. Por eso ya no se habla de lo que está bien sino de lo que da placer. Vivimos en la época del autoservicio y la diversidad, los centros comerciales vienen a sustituir así las antiguas iglesias de la modernidad. Es la religión del consumo que promete la felicidad inmediata. Solo hay que comprar. Característica contemporánea que se convierte en el goce que producen los bienes materiales.
Las consecuencias de tal comportamiento son el desequilibrio de todo intento de economía doméstica saneada, los sueldos casi ni alcanzan para el fin del mes.
Por otro lado, en otras épocas la idea de morir era más real y estaba más presente en las personas que en la actualidad. En la sociedad del bienestar no tiene cabida la muerte. La muerte es el gran fracaso del hombre postmoderno, nuestros contemporáneos viven como si no tuvieran que morir nunca, impide que vivamos de una manera verdaderamente humana. El futuro no existe y el pasado es mejor olvidarlo. Tal actitud, aunque parezca despreciativo reconocerlo se aproxima bastante al comportamiento de los animales.
Se acentúa el individualismo contemporáneo, el hedonismo tiende a destruir lo social al promover el aislamiento. Hoy cada uno busca su propio bienestar sin pensar demasiado en el de los demás. Los aspectos psicológicos prevalecen sobre los ideológicos, los programas televisivos que desvelan y convierten la intimidad de las personas en el principal entretenimiento de la población.
En la ética hedonista postmoderna lo masculino y femenino se mezclan, se admiten todas las sexualidades o casi y forman combinaciones inéditas. El resultado final es hacer idéntico lo que era diferente.
El largo proceso de conversión al hedonismo del consumo culmina hoy en la idolatría de los valores juveniles. El burgués ha muerto viva el adolescente! El primero sacrificaba el placer de vivir a la acumulación de las riquezas…el segundo quiere, ante todo, divertirse, relajarse, escapar de los rigores de la escuela por la vía del ocio. Hay que parecer joven física y espiritualmente.
Donde más evidente resulta el choque entre las dos éticas, la moderna y la postmoderna, es en la escuela actual. La modernidad veía la ignorancia como el oscuro impedimento que mediaba entre un hombre y una persona. En la postmodernidad las cosas no se ven así. La libertad y la cultura no derivan de la austeridad o del esfuerzo personal, sino de la satisfacción inmediata de las necesidades.
Crecimiento del Narcisismo: La literatura especializada atribuye al hombre postmoderno, el hedonismo y el individualismo. Falta todavía analizar una tercera: El narcisismo. El individuo narcisista es el paulatinamente te va desligando de la sociedad en la que vive por medio de fantasías personales de grandeza. A la vez que idealiza su persona, menosprecia a los que les rodean, las relaciones con los demás se han vuelto interesadas. Mucha palabrería y poca sustancia, gran apariencia externa pero, por dentro, el vacío más desolador. E s la ética del vivir para sí mismo. La obsesión exacerbada del culto al ego. Primero yo, después yo y luego yo.
Esta manera de entender la vida humana, dando prioridad absoluta a lo propio, lo inmediato y cotidiano, repercute negativamente sobre la creencia en el más allá. No puede haber una filosofía de la vida más opuesta a la moral cristiana que la del narcisismo ¿Cómo amar al prójimo cuando el amor se agota en uno mismo? ¿Cómo preocuparse por los otros cuando el interés del Yo acapara todo el tiempo?
El humano necesitado ha dejado de ser persona afín. Ya no se mira como a un igual, la igualdad da paso a la diferencia. El mandamiento bíblico de amaras a tu prójimo como a ti mismos se convierte hoy en amate a ti mismo y olvídate de tu prójimo.
Esta veneración por el Yo se evidencia actualmente en la obsesión generalizada por la salud, por guardar la línea, la dieta adecuada a cada edad, la eliminación de las arrugas, los chequeos médicos, el deporte o los masaje. El cuerpo ha asesinado al espíritu como Caín hizo con su hermano Abel.
El gusto por lo transexual. Vivimos en un mundo egoísta en el que las relaciones entre los seres humanos se han vuelto tremendamente interesadas, sacando el máximo de provecho por lo que se puede obtener de ellas, las relaciones humanas se transforman en relaciones de posesión y dominio. Los superiores abusan de sus subordinados mientras que halagan a los que están por encima de ellos, tales relaciones narcisistas crean repercusiones sobre la relación entre los sexos.
Bajo la influencia del neofeminismo, las relaciones entre el hombre y la mujer se han deteriorado considerablemente, se han convertido en una guerra sexual, la batalla entre lo masculino y lo femenino. El amor entre el hombre y la mujer se ha convertido en uno de los mitos de nuestro tiempo. Lo importante para el individuo postmoderno es no sufrir. Que nada nos quite el sueño, ni siquiera el amor. Tampoco del amor se puede fiar en adelante será mejor calcular bien los deseos. El sexo postmoderno no quiere bodas.
Baudrillard señala la transexualidad como el principal exponente de este juego de la indiferencia sexual. El cambio de sexo o de vestimenta propio de los travestis, sería el indicativo de lo que está ocurriendo en la sociedad actual. Ya no existen convicciones religiosas, éticas o sexuales. Se perdió la identidad. Lo importante hoy no es ser sino parecer.
Sin embargo la cristiandad debe continuar confiando en el Señor de la historia. Tiene que levantar la voz de la cordura por encima de la del narcisismo humano. Convencer de que los gustos divinos siempre serán mejores que los humanos.
Dios prefiere la diversidad mientras que el hombre postmoderno propone la uniformidad. Dios creó los sexos para que se comprendieran y llegaran a ser “dos en una carne”, no para desatar absurdas y pueriles batallas campales. Hoy se ignora a los demás porque, para muchos, Dios está muerto. Pero, resulta que, Dios no puede morir. El origen de la vida y de toda existencia no puede dejar de ser lo que es. El hombre proporciona rutina, regularidad, homogeneidad y hastío; pero Dios origina variedad, complejidad y sentido.
Fracaso del desarrollo personal: La monótona existencia cotidiana se hace soportable por la continua referencia a las celebridades. El culto a las estrellas es la fe suprema y la fuerza para vivir de miles de jóvenes occidentales. No obstante, los ídolos se derrumban porque tienen los pies de barro. La vida de muchas personas se convierte en un rastreo interminable de ídolos.
Cuando lo que realmente interesa es la realización y el desarrollo placentero de uno mismo, no queda más remedio que apartarse de los demás. A través de los walkman se creado una generación de sordos; jóvenes que han perdido hasta el 50% de su capacidad auditiva. El narciso postmoderno, necesita además de contemplar su propia imagen, escuchar también sus particulares sonidos.
La principal paradoja de las relaciones interpersonales, que se ha visto incrementada en nuestro tiempo es que todo el mundo está dispuesto a contar su vida a los demás, pero casi nadie quiere escuchar los problemas del prójimo. Lo trágico de esta época es que la gente no sabe escuchar, generándose un sentimiento de vacío interior y de absurdidad de la vida, una incapacidad para sentir las cosas y los seres.
Ahora que lo tenemos todo descubrimos que no nos sirve de nada. El narcisismo conduce, inevitablemente, al vacío espiritual y a la soledad merecida. La soledad es una consecuencia directa del fracaso de los sentimientos.
La sociedad postmoderna, al acentuar el individualismo, ha multiplicado las tendencias a la autodestrucción, la era narcisista es más suicidó gena aún que la era autoritaria.
El egoísmo en que vivimos los ciudadanos del mundo occidental contribuye a crear personas cada día más frágiles y seres incapaces de enfrentar la realidad. El individuo postmoderno intenta matarse sin querer morir.
La presencia de la violencia en el mundo contemporáneo es una realidad fácilmente constatable. El mundo no puede cambiar, para bien, en tanto los individuos no se transformen por dentro.
Las fracturas de la moda: Hoy, el hombre y la mujer postmodernos cambian la orientación de su pensamiento como se cambia de casa, de coche o de trabajo.
La moda ha calado en todos los rincones de la sociedad contemporánea, influenciando en las costumbres de los pueblos. Ha modificado los modos de vida habituales. El tipo de alimentación que se consume, la forma de hacer ejercicio físico, los deportes, las creencias políticas y religiosas, los gustos, las preferencias y el comportamiento de los individuos. Vivimos en la sociedad de la imitación, se imita como acto reflejo, somos, a veces, como autómatas en el mundeo de la seducción. Es como si el postmodernismo encontrara en las novedades su salvación personal. La moda se transforma así en el enterrador de la fraternidad porque genera rivalidad, tensiones emocionales y, a la larga un profundo sentimiento de fracaso y frustración.
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